jueves, 8 de marzo de 2012

Hablandote a ti... De ti.

Hablemos de ti... ¡No! Hablemos de las ganas y el deseo que me provocas... Si... Ya hablo demasiado de ti con mi conciencia, mejor te cuento los detalles de lo que provocas en este cuerpo, la reacción que desatas al mirarme, el fuego que corre por toda la orilla de mis dedos y el hielo que se posa en la parte baja de mi espalda.

Aunque no quieras creerlo y no aceptes la culpa, tú sabes que me enloqueces sin duda alguna, sin mucha demora puedes detectar lo mucho que me cuesta contenerme... Pero por ti... Por ti... Me contengo hasta el fin de los tiempos, manteniendo la esperanza de que algún día no tenga que contenerme más... De que en algún momento cederemos ambos al deseo, y esperando que sea hermoso, sabiendo que será bello, trabajare para que se disfrute al máximo el sentir redimido entre estos cuerpos con almas maltratadas y corazones de guerreros.

Mi corazón está dispuesto a proteger el tuyo, como el fanático que protege su religión, como el aficionado protege su afición, como ningún hombre podrá jamás quererte, lo haré yo, con una convicción de grafeno y un cariño de suave y terso como algodón egipcio te daré todo mi yo, para obtener tanto como pueda de tu cariño, subiré de nivel el significado de la palabra "devoción", te haré una corona de rosas sin espinas para la estatua que te tengo erguida en el altar que te construí en mi mente, te haré el homenaje de amarte día a día, aunque no te escuche, aunque no te vea, aunque esté muriendo de a poco por no tenerte cerca.

Si mi agonía no es suficiente para convencerte, entonces pereceré... Y renaceré como alguien más, para así, poder volver a intentarte conquistar, si dar el 200% de mí no funcionó, entonces lo llevaré aun más lejos y te daré el porcentaje de mí que requieras, incluso más si siento que te me estas resbalando de los dedos.

Aun así, si es tu felicidad estar con otro cuerpo que no sea este, con otra alma que no sea esta... Me quedaré en las sombras, a kilómetros de ti físicamente, pero en sentimiento, tan cerca como tu palpitar, solo para sentirme vivo continuamente con estas letras que solo tú inspiras y esta alegría que solo por ti respira.

¡Oh! pero mira... Terminé hablando de ti... Como siempre.

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