Esa noche...esa noche no tuvo morbo, esa noche fue única, fue especial.
Esa noche no fue planeada, esa noche no tuvo luz mas que los faros de un callejón.
Imagínate esa noche; ella y yo jugueteando con la mirada y con un deseo de tacto reprimido,
entre risa y canto como si fuésemos niños... Pero tras toda esa euforia infantil hubo momentos intensos,
momentos de exceso y sin aliento, un pequeño desliz con ambición, y la bese una vez....Y no me dejó...
No me dejó despegarme de sus labios, procuré que nuestras manos encontrasen el tacto,
que la punta de sus dedos olvidasen el llanto...el llanto que una ves estuvieron limpiando...
De repente! se apagaron las luces! Hubo un silencio inmenso, la falta de luz fue solo el comienzo,
Descontrol entre besos, caricias y jadeos, algo que ya se esperaba, algo que ambos queremos,
ríanse de la ironía, la noche supuesta mente era tranquila, y ahora? se los cuento?
La ropa ya se estaba perdiendo....Entre tanta caricia y tanto beso... Todo sin pensar, todo sin mirar,
con pura intuición, como si fuésemos expertos en todo esto, arropados por el frió del callejón,
abrazados por un cosmos de ardor y por si fuera poco, la luz llegó y todo quedo para nosotros,
como una historia, encerrada en ese callejón.
Esa noche no fue planeada, esa noche no tuvo luz mas que los faros de un callejón.
Imagínate esa noche; ella y yo jugueteando con la mirada y con un deseo de tacto reprimido,
entre risa y canto como si fuésemos niños... Pero tras toda esa euforia infantil hubo momentos intensos,
momentos de exceso y sin aliento, un pequeño desliz con ambición, y la bese una vez....Y no me dejó...
No me dejó despegarme de sus labios, procuré que nuestras manos encontrasen el tacto,
que la punta de sus dedos olvidasen el llanto...el llanto que una ves estuvieron limpiando...
De repente! se apagaron las luces! Hubo un silencio inmenso, la falta de luz fue solo el comienzo,
Descontrol entre besos, caricias y jadeos, algo que ya se esperaba, algo que ambos queremos,
ríanse de la ironía, la noche supuesta mente era tranquila, y ahora? se los cuento?
La ropa ya se estaba perdiendo....Entre tanta caricia y tanto beso... Todo sin pensar, todo sin mirar,
con pura intuición, como si fuésemos expertos en todo esto, arropados por el frió del callejón,
abrazados por un cosmos de ardor y por si fuera poco, la luz llegó y todo quedo para nosotros,
como una historia, encerrada en ese callejón.
