martes, 8 de diciembre de 2009
Y me quede dormido...
Y me quede dormido en el regazo de una promesa rota...
Me bebí el néctar de sus lágrimas que caían prontas,
Cual si fuesen gotas de lluvia que calmaban mi sed,
Llegaron a mi boca, pero no eran para beber.
Me perdí nuevamente en la incertidumbre del tiempo,
Me conté en mis sueños que al despertar se acabaría,
Me deshice de mi poético despecho,
Y encontré una verdad que me alumbrara la vida.
Mas la osadía de ese momento no basto...
La verdad de todo lo bueno despertó,
No hubo mentira que consolara mi dolor,
Pero vi tu risa, escuche tu voz!
Fue un momento de divinidad,
Me sentí salvado, feliz de más,
y aunque aquí termino esta memoria,
No es el fin, pero aquí se acabara.
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